El primero de los que vendrán,
entre mucha tierra y poca tristeza.
En un vaivén de pelos,
domesticados a la voluntad,
consagrando el afecto
y los buenos momentos.
Pesadas las manos
que sostuvieron al cuerpo
y ahora notan la levedad del ser
entre cenizas y huesos rotos.
El primero de los que vendrán,
entre mucho sol y poco lamento.
*19/04/2018
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