jueves, 26 de abril de 2018


Cada rama del bosque nos indica dónde un rayo de sol
logró hacerse hueco.

Las copas de los pinos, tan llenas de vida
como de incertidumbre.
Serás la próxima en caer.

Y notarás tu rayo de sol,
aunque hay tantos y tan compartidos
que el calor que sentirás en la caída
resultará ser nimio.


Nacimos,
siendo semillas
moldeadas al vientre materno.
Crecimos,
y algunas resquebrajaron
las heridas que una infancia
dejó para ser marcada.

Nos enseñaron a ser mitad,
escondiendo que el amor verdadero
es encontrar en sí misma
esa otra porción.

Cada rama que brota
es la señal de una nueva conexión.
Con una arveja, un canto, un gorrión...
bellezas de la naturaleza
que forman sobre nuestro cuerpo
una persona única, infinita.

Única como la Frida
que se esconde en cada célula,
de cada alma que ama el albedrío,
como un pájaro enjaulado
al que se le brinda la brisa
de la oportunidad de vivir.

Frida perdió sus piernas
y hasta la enferma cordura
pareció abandonarle alguna vez,
en sus días más sombríos.
Pero recuerda...

En la oscuridad,
allí donde no hay salida
siempre descubrirás unas alas,
escondidas en tu espalda,
que te guiarán hacia
la autonomía,
la igualdad,
la libertad...
para que cuando te encuentres
reflejes un bello jardín florecido.

Dentro de ti.


En los momentos de cordura
me pregunto cómo sigues aquí.
Cómo eres capaz de soportar las nubes tóxicas
y no ahogarte en mis llantos.

En los momentos de locura
me preguntó cómo puedo ser así.
Cómo soy capaz de derramar tanto daño
y no ahogarme en mis llantos.

Cada palabra que desquebraja este muro, cada inseguridad que nos hace retroceder, cada lo siento que ha perdido el sentido...

Y la reacción es normal.
No se puede volar con alguien
que tiene las alas rotas.
Pero reuniré suficientes plumas
y seré experta en coordinarlas,
hasta que mis heridas cicatricen
y podamos volar juntos.

Cuando todo acabe
las decepciones dormirán para siempre.
El quedarse a medias desaparecerá.
Todas las puertas se abrirán y
no seré más blandita, mis labios sabrán el significado del no.

Cuando todo acabe
respiraré sin tener que mirar atrás
para comprobar que no me ven salir.
Despertaré sin las tripas revueltas
y las carnes volverán.

Cuando todo acabe...
cuando yo acabe
y elija entre la vida
o la eternidad.

Para qué extender
todas mis espirales
sobre tu regazo,
si ni siquiera en el descanso
dejas de orbitar en otro centro.

Bordeamos el precipicio
buscando la diagonal más opuesta,
extendiendo los brazos
para no caer en el olvido.


El primero de los que vendrán,
entre mucha tierra y poca tristeza.

En un vaivén de pelos,
domesticados a la voluntad,
consagrando el afecto
y los buenos momentos.

Pesadas las manos
que sostuvieron al cuerpo
y ahora notan la levedad del ser
entre cenizas y huesos rotos.

El primero de los que vendrán,
entre mucho sol y poco lamento.


*19/04/2018

La primera vez que te vi en el cortijo.
El primer de tus muchos viajes en coche, donde te hiciste pipí en mi regazo.
Todos los calcetines mordidos, las banquetas de la cocina astilladas.
Cómo le dabas la patita a todo para conseguirlo.
El labrador que rompía con los prototipos raciales, que mordió mi uña.
El manzano del jardín y cómo todos los días ibas por la tarde a coger tu ración.
Tu pasión por la fruta y tu espalda de gorila plateado.
Tu cola de nutria, el mejor timón inventado.
Los saltos a la piscina, nadar por la pelota hasta la extenuación.
Cómo me motivabas para estudiar, fuiste mi primer paciente ficticio.
Las naranjas y mandarinas que eran imposible comer sin compartirlas contigo.
La jodida manera super graciosa que tenías de escupir las pasas y les zanahorias.
Tu obsesión con la pelota, tu mejor amiga.

Y así hasta rellenar 14 años de amor verdadero, del bueno.

Espero que disfrutaras tu último viaje por los montes gaditanos, como siempre te gustó, con tu persona favorita: papá.

Vuela alto chiquitín, Cachito está esperando para darte zarpacitos.


* 3/04/2018