viernes, 15 de junio de 2018


La memoria juega al escondite
y no puedo recordar
cuándo la tradición pasó
de soplar velas
a secar llantos.

Sin atisbos de calor
y con pelos sedosos
enmarañando el corazón
pasa un año más.

A la deriva.
Sabiendo que floto
sin un rumbo fijo
pero en buena dirección.


*13/06/2018

Llegó el universo paralelo
y los vestigios de cuidados
quedaron enterrados
simulando nunca haber existido.

En cada gesto de muñeca,
en cada caricia nueva...
sólo quedan recuerdos
de lo que pude haber sentido.

Píntame un cielo
donde las luces no escondan
las verdaderas estrellas.

Píntame un universo
con agujero negro de escape
cuando la ansiedad aceche.

Píntame un amanecer
sin envoltorios ni lazos
que sólo abrazan pérdidas de tiempo.

Píntame los lunares
que te dejaste en la esquina de un viernes
y vuelve a reconectar  los sentidos,
que enterramos para sobrevivir
y no ceder a la tormenta.

Píntame y píntate,
porque somos la misma,
alejadas por una marea
que no sabemos cómo creció.

Tantas piedras.
Y ninguna es la que hace vibrar el universo.

Desterrada la magia,
sólo queda hastío
en este desierto imaginado.