viernes, 15 de junio de 2018


La memoria juega al escondite
y no puedo recordar
cuándo la tradición pasó
de soplar velas
a secar llantos.

Sin atisbos de calor
y con pelos sedosos
enmarañando el corazón
pasa un año más.

A la deriva.
Sabiendo que floto
sin un rumbo fijo
pero en buena dirección.


*13/06/2018

No hay comentarios:

Publicar un comentario