El canto del mirlo recuerda
cómo pasaron las horas tardías.
Vacías para la mente y plenas en el alma.
Invierte el significado del número de la suerte,
que ahora refleja el esfuerzo, el quedarse en la puerta.
El tacto de la piel, siempre tensa,
también cuenta historias pasadas
donde el único lugar seguro
era el borde de un precipicio.
Apurando las palabras para sentir
la brisa del devenir,
donde la regla del juego es
quedarse a punto,
siempre tendiendo al límite,
como las integrales al infinito.

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