Mi yo se pierde en la locura
entre la sensación
de no conocerte
o hacerlo demasiado.
En esta habitación donde
no hay comunicación,
de la buena
ni de la prohibida.
Donde se alimenta
mi agujero,
mientras la ficción
sustituye al día.
Y en la ventana,
veo reflejos de un pájaro
que me señala el camino
para crecer en horizontal.
Porque fui
lady drama desde la infancia
con recuerdos de un columpio
que aireaba todos los miedos.

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